13 marzo, 2015

Pérdida de espacio.

La simple idea me pone mal, cada día es ligeramente frustrante. Esos pequeños espacios muy míos los estoy perdiendo, ella los acapara. Durante años no me había molestado, existía un equilibrio donde cada quien estaba en lo suyo y había momentos en los que compartíamos un tiempo y lo disfrutaba. Todo eso ya no existe, no tengo tiempo para mí, no disfruto de mi espacio, de mi lugar.

Está presente siempre, no debería pensarlo pero simplemente lo odio. No lo soporto y cada día me pone mal, me llena de frustración, de depresión y desesperación.

Cada día respiro, cada día lo tacho como cuenta regresiva, cada día me nublo más.

06 marzo, 2015

La primera del año, una más en la vida.

Tenía esperanza de que funcionara, puse empeño en hacerlo. Había fallado ya una vez, te había hecho mucho daño y quise redimirme, lo quise tanto que empecé a olvidar ciertas cosas de mí, de ti, de los dos.
Ya era pasado, ya lo había olvidado, o tal vez no pero no era un tema de discusión, ya no eras más que un recuerdo del año pasado. Regresaste, me provocaste, me dijiste y decidí intentarlo.

Me hiciste reir, me hiciste llorar, me hiciste enojar, me hiciste gritar, me hiciste gemir. Me sentí viva, tenía en quien pensar, a quien extrañar, a quien buscar.
Hicimos planes, me conoces como para saber que lo tomé en serio. Mis miedos no impedian que viera un futuro contigo, no impedian que te quisiera, no impedían que te quisiera dar todo.
Lo terminaste, me lo diste a entender. Te dije piénsalo y no volví a saber más de ti.
Esa fue tu respuesta, somos tan iguales, somos tan diferentes. Tus miedos, los míos, los nuestros.

27 enero, 2015

100 cosas que necesito del super.

Ya no recuerdo cuantos días tardé en hacer esta lista, pero son los días que han pasado desde que vi la de la Pablo y que me sugirió que hiciera una. No creo haber entendido y no sé si lo hice bien pero supongo que son mis favoritos hasta ahora y que me hacen creer que estos 31 años no han estado tan desperdiciados.

1.- La lágrima que derramé cuando escuché Black en vivo.
2.- Esa tarde donde me quedé dormida en las piernas de mi abuela la última vez que la vi en una semana de abril.
3.- El beso que me diste por sorpresa cuando nos vimos en una feria.
4.- Cuando escuché completo el Come Around Sundown en la playa.
5.- Los perritos bebé. 

6.- El callejón en alguna parte de Londres donde encontré un restaurante mexicano pintado de rosa y con un sombrero enorme en el segundo piso.
7.- Mi primer concierto de The Killers.
8.- Mi cámara.
9.- Los 10 minutos que estuve sentada en las gradas del Camp Nou, observando la cancha y el gato negro.
10.- Los cupcakes red velvet de la cupcakería.
11.- Mis sueños llenos de ciencia ficción y terror.
12.- La planeación de un viaje. 
13.- El olor del plástico.
14.- Los tulipanes que no son rosas ni rojos, sino un color intermedio.
15.- Las fotos en blanco y negro.
16.- El color de sus ojos, castaños sin llegar a ser oscuros.
17.- Los días nublados.
18.- Los flamingos.
19.- Macaria durmiendo recargada en mis piernas.
20.- El balconcito de mi habitación en la pensión cercana a la Gran Vía donde me quedé en Madrid.
21.- El caminar de los pingüinos.
22.- Mi cobija de Hello Kitty.
23.- El té de manzana y canela.
24.- La sensación que tengo cada que compro un disco.
25.- Mirar las estrellas tirada en la azotea de la casa en el pueblo.
26.- Un abrazo cuando estoy triste.
27.- Comprar libretas bonitas que nunca uso.
28.- El helado de chocolate.
29.- Recorrer los pasillos de las súper papelerías y ver cada cosa como si nunca la hubiera visto.
30.- Dibujar.
31.- Esta escena de Pride and Prejudice.

32.- Mi ipod.
33.- Todos los barnices rojos que tengo.
34.- El guacamole de la Cerveceria de Barrio... ¡Todo el guacamole del mondo!
35.- La leche corporal de fresa de Body Shop.
36.- Mis libros, todos.
37.- La banca frente al puerto en Barcelona donde cada día me sentaba a leer mientras comía un hot dog de 5 euros.
39.- La sensación en el pecho cuando me gusta alguien.
40.- Mi cuento favorito de Poe.
41.- El olor dulce del CD de Teenage Dream de Katy Perry.
42.- El recuerdo de mi abuela cuando platicábamos y le gustaba agarrar mi mano.
43.- Fast & Furious, todas,
44.- La tradición de comprar un cochecito de colección cada navidad.
45.- Las tiendas de los museos.
46.- Los hot cakes. Con Nutella, con mermelada, con mantequilla, jamás con maple. ÑO.
47.- El sidral.
48.- Las cosas antiguas en los tianguis del DF.
49.- Ver la lucha libre en vivo.
50.- La espera en los aeropuertos antes de tomar un vuelo.
51.- Algunas tardes en la universidad donde veíamos películas de terror en casa de un amigo, tirados en un sillón y envueltos en cobijas.
52.- El sonido del motor de un mustang.
53.- Los tacos al pastor.
54.- Llegar todos los días después del trabajo y que Macaria me reciba con mucha emoción, como si no me hubiera visto en años.
55.- Mi risa cuando pasa algo chistoso en Doctor Who.
56.- Un beso en la mejilla.
57.- Los cientos de sobrenombres cursis que me dijo en un mes.
59.- Los craneos.
60.- Las gomitas.

61.- Meter las manos en los bultos de frijol o lenteja.
62.- El olor a frutos rojos.
63.- Mi frase favorita en todo el mondo que es parte de For whom the bells tolls de Metallica.
64.- Snatch. 
65.- La colección de llaveros de diferentes lugares, los que he visitado y los que me han traido.
66.- Cuando lloro sin razón.
68.- La neblina de mi pueblo en diciembre.
69.- Mi cumpleaños 27.
70.- Pan de muerto.
71.- El fragmento de la carta de Lorca a Dalí: 
"Acuérdate de mí cuando estés en la playa
y sobre todo cuando pintes las crepitantes cenicitas
¡Ay mis cenicitas!
Pon mi nombre en el cuadro para que mi nombre
sirva para algo en el mundo".
72.- Los domingos en pijama.
73.- Las cafeterias pequeñas.
74.- El olor de los libros viejos.
75.- Noviembre.
76.- Los paseos largos.
77.- Las estaciones de trenes.
78.- El olor del café recién hecho en las mañanas.
79.- Sentarme en los columpios y no pensar en nada, solo en llegar muy alto.
80.- Un hombre viendo futbol.
81.- El por qué de esta canción
82.- La voz rasposa de Caleb Followill.
83.- Dormir.
84.- Imaginar cuando mi madre me cuenta de su infancia, los detalles, la época.
85.- Las pláticas sin sentido con Salvador.
86.- Los cementerios. (?)


87.- Los mensajes inesperados.
88.- Repetir muchas veces una canción.
89.- El scrapbook que he hecho con todos mis viajes y conciertos.
90.- El festejo de año nuevo de 2010.
91.- Los tamales de mole de Volcán y Montes Urales, si es que sigue vivo el señor que los vendía.
92.- El Storytellers de Foo Fighters. 
93.- Las librerías.
94.- El sexo.
95.- Los plátanos fritos con crema y chispas de chocolate.
96.- Las herramientas que me regaló mi abuelo cuando vine a vivir al DF porque para él eso era lo único importante que tenía que traer.
97.- Los regalos que nunca espero.
98.- Los lugares demasiados verdes.
99.- Pearl Jam.
100.- Los arcoíris.

BONUS TRACK.
- El disco Sirenas de División Minúscula.
- Los amaneceres.
- Los casetes que aún guardo en una caja en el closet de mi habitación en la casa del pueblo.

02 enero, 2015

Propósitos del algo para el algo porque algo.

Ya soy de esas que ocupa el blog para escribir cada año alguna pendejada. Quiero ser popular y ahí les va.
El año 2014 fue muy bonito, los primero meses me sirvieron para reflexionar todo lo mal del 2013 y arreglarlo. También fue el año donde muchas cosas terminaron y hasta ahora creo que son para bien y que por algo suceden. Olvidar...
Fue el año que cumplí un sueño, que más que mío era de alguien y se convirtió en uno de los mejores viajes que he tenido. Un año del que no me arrepiento de nada y que hasta el último día disfruté.
Pero también, hace un año tenía muchos objetivos, muchas metas y deseos que cumplir y me faltaron. Por flojera, por pobre, por lo que sea. Este año no quiero que sea así, por lo que hice mi lista de propósitos, again.

1.- Pasar aunque sea un día cada mes sola, conmigo, haciendo lo que me gusta.
2.- No esperar más de lo que pueden dar las personas. 
3.- Regresar al gimnasio (en serio).
4.- Estudiar un curso de arte.
5.- Decirle a alguien "te amo" (también es en serio).
6.- Ahorrar para ese gran viaje que quiero realizar.
7.- Leer más. 
8.- Hacer algo que jamás pensé hacer, algo diferente.
9.- Organizar un movimiento armado (artístico) para combatir la ley anti lavado.
10.- Un nuevo tatuaje que incluya color. 
11.- Ya en serio, regresar al gimnasio.
12.- Ir a la playa. 

Bueno, empecemos a "palomear" cosas de la lista. Feliz año, idiotas. <3

02 diciembre, 2013

Está de moda entrar en crisis.

Estar sentada en las escaleras no era lo extraño, más bien compartirlas con tres personas en una madrugada muy fría, eso era lo extraño. El tema en común era el próximo aniversario del nacimiento de dos de nosotros. Ella entraba en pánico al pensar en dicha fecha, faltaba más de un mes para ya estaba asustada y hablaba de mil temas revueltos pero sin dejar de pensar en que pronto cumpliría treinta.

Yo no pensaba mucho en eso, tal vez por la gripa que me estaba invadiendo sin que me diera cuenta o solo se me había congelado el cerebro. Todo el año había sido muy raro para mí, y en ese momento el hecho de cumplir treinta años me era indiferente.

Un mes después de la situación en las escaleras, yo estaba al borde del abismo. Había llevado una forma de vivir que nunca me había molestado, qué diablos era diferente ahora que no me dejaba respirar, no podía valerme la vida como antes. Tenía que aferrarme a las cosas, a las personas, a situaciones sin sentido solo porque no estaba preparada para estar sola cuando siempre lo había estado. O simplemente era porque estaba por dejar los veintes y entrar a los treintas.

Me había pasado todo el año pensando en esa situación no tanto porque realmente me afectara, era lo que sucedía a mi alrededor lo que lo complicaba y hacía que viera problemas en todo y el tema en común era eso. Viví momentos que jamás me hubiera esperado y no supe responder a ellas, yo sola me estaba complicando la existencia y no sabía salir de ahí.

Era muy fácil culpar a la crisis. ¿Realmente existe esa crisis o solo es la víctima perfecta para culparla de mis problemas? Comienzo a creer que lo último. Sin embargo, de repente sucedían situaciones relacionadas, surgían pláticas y todo junto me ponía a pensar sí realmente estaba donde había pensado que estaría hace veinte años.

Era una maraña de temas, imágenes y vivencias en la cabeza, y todo se dirigía al mismo final. Dos semanas donde el pánico me invadía, donde mi cerebro repasaba una y otra vez la misma plática de esa noche en las escaleras. Dos semanas donde todo comenzaba a valer madres y la única que terminaría mal sería yo, al menos eso creía.

Las distracciones no eran suficiente y comenzaba a pensar que sí existía tal crisis y maldita sea, la estaba viviendo, sufriendo y no quería sentirme así, no estaba preparada para asimilar esa sensación de vacío, estaba asustada, aterrada sin saber qué hacer, qué decir.

Un día, las sensaciones se fueron, el miedo desapareció y solo estaba la calma. Miraba el techo de mi habítación, repasé los días de caos que había vivido y comencé a reír sintiéndome una idiota. Podía respirar aliviada pensando que tal vez todo estaba en un rincón de mi mente y que solo lo había imaginado. A estas alturas ya no lo sé, porque todo seguía igual, nada había cambiado pero me sentía tranquila y con mil ideas en la cabeza, mil ideas para empezar de cero y dejar todo atrás.

¿Crisis? Aún no lo sé, pero no me siento diferente, soy la misma de hace una semana y aún así, todo es distinto. Tal vez solo necesitaba un poco de pánico para ver lo que podía cambiar, borrar lo que no quiero, buscar lo que necesito y que me siga valiendo la vida como hace un año.

20 junio, 2013

Vergüenzas diarias presenta: Yo me cogí a ese cabrón.


No he llevado la vida más decente y pulcra pero si la mejor. Me he divertido sin medir consecuencias y como dice División Minúscula, tengo tantas cosas de que arrepentirme pero eso no me va a cambiar.

La verdad ya no es chido que a mis 29 años me ponga la peda de mi vida para que al otro puto día no me pueda levantar porque la cruda me está matando. Parace pinche chiste pero es neto cuando dicen que no es lo mismo que cuando tenía 23. Les conté en algún post anterior acerca de una noche loca (es cuando les pongo el enlace pero no recuerdo cuando lo escribí, si es que lo escribí) donde terminé con un tipo en casa de la fregada.

En aquel entonces yo trabajaba en una agencia de publicidad, especialmente de BTL por lo que había muchos gios y aquel tipo era uno de ellos. Al poco tiempo yo me salí y no supe nunca más de él. Como todos en la vida, mucho gusto, esta es mi cama y no quiero volverte a ver.
Lo encontré después en otra noche loca, que tampoco recuerdo si escribí pero debería porque ha sido de las noches más pinches locas que he tenido. Total, esa noche llegué a un barforoloquesea en la Condesa, y me lo encontré en la puerta. La situación como de película donde ves todo en cámara lenta y los protagonistas se miran, se reconocen y se ven alejarse.

Tiempo después lo volví a ver en un camión, ya sobría evité contacto visual con él porque lo único que me venía a la mente era la imagen de nosotros desnudos con la luz de las 7 am entrando por la ventana.

Después de 5 o 6 años no volví a saber de él hasta este año, de forma repentina y no esperada llegó su nombre a mi trabajo. Mi trabajo que no tiene que ver ya con publicidad, pero que no falta el amigo de mi jefe que si tiene relación en esa materia. Se rentó la galería a cierta agencia, en la cual, por años mi sueño fue trabajar ahí pero nunca pude, al parecer no soy buena publicista. El nombre del tipo que organizaba el evento me sonó conocido, la voz (sí hablé con él) me era familiar pero hasta ese punto, yo no tenía ni puta idea de quién era.
Como toda asistente que su único trabajo es decir no, me encanta ser mamona y negar cosas a la gente. Yo veo lo del pago y le exigí que si antes de tal hora no estaba el depósito, no había evento. Total que me mandó no sé que información por correo y cuál va siendo mi sorpresa, la foto del mismo cabrón que conocí hace años y me cogí, ahí en un recuadro con la firma de la agencia y tal vez el puesto que debería ser mío.

Es cuando te das cuenta que la vida te odia y que no debes cogerte a cualquier cabrón y botarlo al día siguiente, eso o simplemente hay coincidencias macabras. Para esto, entré un poco en pánico y empecé a reír como loca para después recordar que al tipo debía verlo el día del evento para darle la factura y no me jodiera nunca más. Hice maniobra y media en el trabajo y manipulé a los demás de forma discreta para nunca verlo.
Pasó el evento, todos felices y fin...

No, no fue así, ahora resulta que quieren otro evento y que regresó el tipo y que hoy lo ví pero quiero pensar que 6 años después no me veo igual y no sabe quien soy, o lo esquivé muy bien para que no me viera la cara y solo creerá que soy la asistente loca del jefe que se la pasa en el piso de arriba, sin tratar a la gente.



27 marzo, 2013

Día de la Primavera.

Les iba a escribir acerca de un chistoso momento de mi vida que pasó hace unas semanas, de esas cosas cagadas que seguro a nadie le ha pasado. Pero no, me acordé de algo más y preferí contar primero eso y ya luego viene mi vergüenza sexual.

No recuerdo bien pero quiero suponer que en estas fechas en el pueblo hacían un desfile (o tal vez por la feria de las flores) con toda la chamacada. Yo iba en el kinder, teníamos unos meses de haber llegado de la capital y ni idea de las pinches costumbres provincianas.
La culpa de todo lo que a continuación escribiré es de mi abuelo. Por ser un baquetón más en la casa, mi abuela siempre lo mandaba a las juntas escolares. En esa ocasión era justo para organizar la presencia de la escuela en el desfile. Mi abuelo se sentaba hasta atrás para disimular su presencia, nada fácil ya que media 1.87 de alto y usaba sombrero y cabe señalar que era el único hombre en estas juntas y por supuesto, se quedaba dormido.

En una de esas despertó en el momento indicado donde no sabía ni que pedo pero veía que algunas mujeres levantaban la mano, así que él hizo lo mismo. El resultado... ¡Danielita había sido aceptada para ser reina en el carro alegórico de la primavera!
WHAT?!

Mi abuelo llegó con la noticia de que la niña había sido elegida (quiensabecomo) para dicho cargo y que debía ir vestida de reina para ese día. Él nunca dijo que era su culpa, hasta mucho tiempo después nos enteramos, ya que mi infancia había sido arruinada.

Mi abuela era la encargada de decirle a mi mamá, quien tenía dos reacciones: la primera, molestia porque era un gasto pero rapidamente desapareceía para dar paso a la segunda reacción, alegría inmensa porque podría hacer un vestido y podría hacer que me lo pusiera. Sí, ella misma le bordaba toda la chingada lentejuela hasta dejarme vestida como reina gay.

El resultado, desfiles en un pueblo donde la primavera era solo una mención en el calendario y en la publicidad, porque el clima era un pinche frío con neblina y llovizna.
Yo moría de frío y estaba que me llevaba la chingada. Usaba vestido, peinado de caireles y taconcitos, la lluvía me congelaba la cara, obvio no hay foto donde salga sonriendo ¬¬

Eso no fue lo peor, la pesadilla es que mi abuelo cometió la misma pendejada otras 2 veces!!!