19 agosto, 2009

Prefacio

Desde el comienzo de ese día sabia que sería el último que respiraría. Uno presiente cuando le quedan pocas horas de vida o al menos yo lo sabía, una voz en la más profundo del cerebro me lo advertía desde hace varios años mientras yo la ignoraba.

Y ahora ciertamente estaba segura, por lo que me levante con ese único pensamiento. Sin embargo seguí la rutina diaria de los últimos meses. Al atardecer me dirigí a mi bar favorito sentándome en la mesa más alejada de la entrada, como si eso fuera ayudarme. Pedí la botella más cara como última voluntad y puse un par de canciones en la vieja rocola para despedirme.
No necesitaba voltear para saber que atrás de mí estaba el fin.

Así que las próximas 2 horas bebería hasta adormecer el cuerpo y el cerebro, para restar el dolor que pronto sentiría. No tanto por ver finalmente a la muerte de frente si no por el hecho de quien la representaba. Llevaba puesto mi vestido favorito color purpura y los zapatos más caros que me había comprado con dinero ganado en los mejores últimos años que viví.

Mientras bebía, él entro lentamente recorriendo con la mirada el lugar hasta localizarme al fondo. Recorrió el lugar siendo observado por algunos de los clientes que de inmediato lo reconocieron y supieron el objetivo de su llegada. Desviaron la mirada y otros se levantaron saliendo discretamente, pero la más rápido posible.

Estando a medio metro noté su sombra pero evité moverme, podía oler su loción que otras veces me enloquecía y ahora me hacía sentir miedo; no de lo que iba a pasar, sino de no olerla nunca más. Suspiré, me serví un trago y lo bebí desesperada. Lentamente deje el vaso en la mesa mientras me enderezaba. No me atreví a voltear por temor a rendirme a sus pies y dejar la dignidad a un lado.
- Creí merecer un último trago –dije tranquilamente cerrando los ojos.

Él sacó un arma y en cuestión de segundos sentí recorrer un frio que me hacía caer en un abismo y dejando de sentir dolor. Ya no lo vería más y eso era alivio, mejor muerta que viva.
Dio media vuelta y como si nada recorrió el camino hasta la puerta, dejándome sobre la mesa con un disparo en la cabeza, mi vestido purpura y mis mejores zapatos.

14 agosto, 2009

Abemus bló

En todo el día estuve exprimiendo el cerebro para sacar alguna idea y plasmarla en esta cosa, idea metida del twitter, en específico por un killer bunny. En fin, me comencé a preocupar cuando después de tres horas seguía sin una mugre idea. La preocupación surge cuando se supone que estudié publicidad y vivo de la creatividad, pero en ese momento estaba en blanco, sentada frente a la pantalla observando parpadear el cursor y los minutos avanzar.
De repente, nuevamente gracias al twitter, me llegaron ideas y fue una gran lluvia que ya no supe que escoger y finalmente ahi estaba el nombre surgiendo en medio de un mar de palabras.
La culminación de la creación llegó, ya estaba en este mundo. Y ahora ¿qué?... Me entretuve con el trabajo mientras el dolor de cabeza iba en aumento limitándome a aceptar que no llegaría al bar con los amigos y empedarme como siempre.
Dando las 7:30 pm apagué mi equipo, huyendo del lugar para estar 20 minutos esperando en la parada a que pasara un maldito camión que fuera para mi rumbo, mientras seguía pensando en el bló (si, cuando algo se me mete a la cabeza, no hay poder humano que lo saque), que poner, que escribir, etc., veía pasar automóviles llenos de banda que seguro iba para la fiesta y el alcohol, aviones con sus lucecitas de colores y un señor que me observaba con cara de : "a esta loca que le pasa"... a quien tuve que ver feo para que se largara.
Finalmente llegó un camión hasta la madre de gente, logré llegar a la parte de atrás para encontrarme con una vieja de enorme cabellera obstruyendo el lugar donde me quería agarrar para no sufrir el clásico empujón en la enfrenada.
Y ahí seguía, meditando acerca de que escribir, nunca fui adepta a escribir más de 10 palabras por flojera y después por religión ( regla de anuncios publicitarios no más de 7 palabras), total ya estaba cansada y bailaba de un pie a otro divirtiendo a un señor que al parecer iba borracho (no pregunten como lo supe, simplemente es un don).
Llegué a casa y lo primero que hice fue prender la lap y seguir en este dilema. Aunque esta aburrida trayectoria del trabajo al hogar suene aburrida me surguieron miles de ideas que fui plasmando, quedando esto. No me detuve hasta terminar, a pesar de que Devil me estuvo cagando (literal) y mordiendo las pantunflas.
Bueno así que ya está! no se si sea bueno o malo, pero les hice caso y haber que va saliendo de esta cabeza retorcida llena de .... mejor no lo digo.
Esta fue la introducción, esperan más babosadas y quejas porque es lo único que se hacer.