23 septiembre, 2010

Transformación zombie bicentenaria

La noche había llegado finalmente y el cielo se iluminaba con chispas de colores, la gente abarrotaba las calles gritando, sonriendo y comiendo. Yo trataba de caminar entre ellos, empujé un par de viejitas y niños que me estorbaban, veía asombrada los miles de puestos como de feria.

Cené, llegué a un bar y bebí. Toda la noche seguí bebiendo y haciendo muchas cosas más. Al otro día desperté como si me hubiera arrollado un tren. Al paso de los días, el brazo me dolía debido a un golpe enorme, cubierto con un hermoso color morado me inundaba de dolor. El espejo me mostraba un ojo más pequeño, rojo en la parte que tapaba el párpado, un golpe más.

El morado se fue transformando en un verde echado a perder, algo muy bonito; el ojo ya era todo rojo, bueno no todo pero ya se podría ver de terror. Me di cuenta de lo que sucedía, me estaba convirtiendo en un ZOMBIE.

Empezaría mi transformación, la piel se me iba caer, comenzaría a olvidar todo y sólo pensaría en carne humana y cerebros o mucho peor, a cantar canciones de Justin Bieber... ¡HORROR!
El mundo no está a salvo, la epidemia apenas comienza...