25 octubre, 2010

Verdades verdaderas, verdádedios

Mi madre me platicaba acerca de los nuevos vecinos, una pareja de gays. No queriendo ser metiche y fisgona, fue a presentarse y a ayudarlos en lo que se les ofreciera. Me contó como estaba la cocina desde la cuchara hasta la posición del refrigerador, como habían utilizado una recámara de comedor y estaba toda la estancia llena de plantas.
Estaba admirada con las cortinas, tan finamente escogidas y colocadas; ni que decir de como colgaban la ropa tan delicadamente.

Yo: Deberían adoptarme, seguro pueden hacerme más femenina.
Madre: ¿Más?
Yo: Bueno, que me hagan femenina.
Madre: Tú no te haces femenina ni volviendo a nacer.
Yo: ¬¬