31 enero, 2011

No estoy enamorada sino obsesionada, es más sano.

¿Has estado enamorada?
No supe que contestar, quise decir si cuando pensé en mi novio de la prepa, al cual dejé por venir a estudiar al DF. Ha sido la relación más larga que he tenido y supuse que podría contestar si a la pregunta. Después medite en cuestión de segundos que 5 meses no son mucho en una relación y que tres meses más tarde ya lo había olvidado por completo.
Mi segunda opción fue aquella persona que me robó suspiros y otras cosas más valiosas por 7 años, era mucho tiempo para amar a alguien, claro si ese alguien hubiera sido algo mío y no sólo una cogida de vez en cuando.

Así que la respuesta era no. O más bien ¿qué diablos es el amor?
En la semana se me ocurrió ver Sex and the city, tengo veintitantos años y nunca había visto esa serie. Después de temporada y media añoraba conocer a alguien como Big, al terminar la tercera temporada decía que porqué Carrie corría cada vez que Big le hablaba tras tanta jalada que le había hecho. Fue cuando me quedé en shock por 2 minutos (minutos en los que se pasmó la página) meditando si eso era amor. Sufrir por un cabrón que dice quererte pero se casa con otra pendeja cuando según él, el compromiso no es lo suyo.

Si eso es amor, ya me había pasado. Pero seguramente las respuestas no están en una serie de televisión. No, no me había enamorado; lo mío era obsesión.
¿Cuántas veces no acosamos hasta el cansancio? ¿Cuántas veces salimos corriendo tras una llamada? ¿Cuántas veces lloraste sin sentido y por una pendejada?
El beneficio es que sufres mientras te obsesionas, el amor te deja destruido por meses, años.
Ahora, ¿sólo te enamoras una vez en la vida?
Se supone que sí, pero he escuchado tantas veces a personas que han amado a más gente de la que ves en una fila donde dan comida gratis. Me he chutado más dramas que el canal 2, no soy de las que sabe consolar y suelo dar golpecitos en la cabeza. Nadie sabe mis dramas porque no soy de las que comparte. No tengo dramas que decir, si nunca he amado, porque lo mío es obsesión; simple manía de querer algo.
¿Amor es una obsesión por siempre?



03 enero, 2011

De pueblo vengo pero no soy.

Pocos saben que yo crecí en un pueblito rancio escondido en las montañas de la Sierra Norte de Puebla, he de confesar que en los 15 años que viví allá nunca me quejé por que fuera un lugar aburrido. Tal vez ayudaba el hecho de que tenía menos de 19 años, cogía con un sólo tipo y tenía muchos amiguitos; no me hacía falta los dulces vicios que provee una ciudad. Supongo que la mayoría de ustedes me entiende, dado que viven o son de un pueblo.
Llevo más de 7 años viviendo en el DF, en los que he visitado muchos lugares, bebido muchos tipos de alcohol, conocido a muchas personas, cogido con... unos cuantos hombres; el punto es, que desde que soy adulto y tengo un trabajo estable no había tenido unas vacaciones decentes desde semana santa.
Así que decidí ir a mi pueblo, finalmente el objetivo era descansar, dormir y comer.
Cabe mencionar que de hace 7 años a la fecha fui perdiendo los amigos y la casa (ya no tengo habitación allá) y ganando años. Mi único contacto con algún tipo de vida nocturna ya no estaba allá.
Supuse que no sería tan malo, una semana sin internet, durmiendo en un sofá y sin salir; había vivido así por 15 años, una semana no sería nada. El pueblo carece de lugares entretenidos, al grado de que una ida al super es un tour por Oxford Street en Londres, lo más cercano a la civilización es el Italian Coffee que sobra decir, es bastante jodido.

No voy a mentir al decir que el pueblo tiene su gracia, cuando has vivido rodeado de edificios y llegas a un lugar más verde que Hulk, es gratificante. Es curioso el lugar con sus casitas tan viejas y su pequeño zócalo lleno de banquitas, plantas y un kiosko. Claro, arruinado todo por un horroroso árbol navideño de lona con enormes flores o estrellas, no recuerdo; el árbol más feo jamás visto. Ganaríamos el primer lugar en un concurso de árboles feos.

La gente se divide principalmente en dos tipos: los nativos y los wanabe. Los primeros, son la gente originaria al 100% del lugar, la mayoría de rancherías cercanas, humildes y que brotan como hormigas los sábados de plaza. Los segundos, igual nacidos ahí pero son aquellas personas que se creen de primer mundo, compran "lo mejor" para sobre salir, pero te siguen diciendo "mijo(a)" cuando te ven.

Hay más perros en la calle que niños en los kinders, más hombres feos en las maquinitas que viejitas en la iglesia, más veterinarias que hospitales. La biblioteca (la única) siempre está vacía, pero las casas o centros recreativos están llenos de gente que toma cursos de danza, pintura y costura o lo que sea.

El clima es mi favorito, desde niña lo disfruto con su humedad y neblina escalofriante. Durante años, el sol sólo se dejaba ver en mayo. Ahora puede ser visto en cualquier temporada, gracias por eso calentamiento global. Pero cuando aún está ese clima clásico de frío helado con llovizna golpeando tu cara y neblina cegando todo, es divertido, claro, si estás acostumbrado a soportar eso; mucha gente llorona llega y comienza a quejarse.

Estuve una semana, sin frío, sin internet, comiendo mucho harto demasiado (en serio). Me aburrí, pero suplicaría en este momento estar otras 2 semana más y no sentada en el trabajo con internet y gente jodona.