20 junio, 2013

Vergüenzas diarias presenta: Yo me cogí a ese cabrón.


No he llevado la vida más decente y pulcra pero si la mejor. Me he divertido sin medir consecuencias y como dice División Minúscula, tengo tantas cosas de que arrepentirme pero eso no me va a cambiar.

La verdad ya no es chido que a mis 29 años me ponga la peda de mi vida para que al otro puto día no me pueda levantar porque la cruda me está matando. Parace pinche chiste pero es neto cuando dicen que no es lo mismo que cuando tenía 23. Les conté en algún post anterior acerca de una noche loca (es cuando les pongo el enlace pero no recuerdo cuando lo escribí, si es que lo escribí) donde terminé con un tipo en casa de la fregada.

En aquel entonces yo trabajaba en una agencia de publicidad, especialmente de BTL por lo que había muchos gios y aquel tipo era uno de ellos. Al poco tiempo yo me salí y no supe nunca más de él. Como todos en la vida, mucho gusto, esta es mi cama y no quiero volverte a ver.
Lo encontré después en otra noche loca, que tampoco recuerdo si escribí pero debería porque ha sido de las noches más pinches locas que he tenido. Total, esa noche llegué a un barforoloquesea en la Condesa, y me lo encontré en la puerta. La situación como de película donde ves todo en cámara lenta y los protagonistas se miran, se reconocen y se ven alejarse.

Tiempo después lo volví a ver en un camión, ya sobría evité contacto visual con él porque lo único que me venía a la mente era la imagen de nosotros desnudos con la luz de las 7 am entrando por la ventana.

Después de 5 o 6 años no volví a saber de él hasta este año, de forma repentina y no esperada llegó su nombre a mi trabajo. Mi trabajo que no tiene que ver ya con publicidad, pero que no falta el amigo de mi jefe que si tiene relación en esa materia. Se rentó la galería a cierta agencia, en la cual, por años mi sueño fue trabajar ahí pero nunca pude, al parecer no soy buena publicista. El nombre del tipo que organizaba el evento me sonó conocido, la voz (sí hablé con él) me era familiar pero hasta ese punto, yo no tenía ni puta idea de quién era.
Como toda asistente que su único trabajo es decir no, me encanta ser mamona y negar cosas a la gente. Yo veo lo del pago y le exigí que si antes de tal hora no estaba el depósito, no había evento. Total que me mandó no sé que información por correo y cuál va siendo mi sorpresa, la foto del mismo cabrón que conocí hace años y me cogí, ahí en un recuadro con la firma de la agencia y tal vez el puesto que debería ser mío.

Es cuando te das cuenta que la vida te odia y que no debes cogerte a cualquier cabrón y botarlo al día siguiente, eso o simplemente hay coincidencias macabras. Para esto, entré un poco en pánico y empecé a reír como loca para después recordar que al tipo debía verlo el día del evento para darle la factura y no me jodiera nunca más. Hice maniobra y media en el trabajo y manipulé a los demás de forma discreta para nunca verlo.
Pasó el evento, todos felices y fin...

No, no fue así, ahora resulta que quieren otro evento y que regresó el tipo y que hoy lo ví pero quiero pensar que 6 años después no me veo igual y no sabe quien soy, o lo esquivé muy bien para que no me viera la cara y solo creerá que soy la asistente loca del jefe que se la pasa en el piso de arriba, sin tratar a la gente.